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Participa en el proyecto de ciencia ciudadana y deporte para monitorizar la calidad del aire.

PM10
PM2.5

¿Qué es AimIAire?

Participantes de centros escolares de todo el territorio estatal utilizarán metodologías de ciencia ciudadana para monitorizar la calidad del aire en sus entornos educativos, con el objetivo de sensibilizar al alumnado sobre la importancia de respirar aire de buena calidad.

La Universidad de DEUSTO, junto con la Fundación Ibercivis y Scicling presentan esta iniciativa científica recorriendo en bicicleta el camino que une los centros, aunando así ciencia, deporte y medioambiente.

Participa con tu centro educativo en este proyecto para estudiar en el aula calidad del aire de tu entorno y contribuir a su monitorización en toda la geografía española.

Visualiza el vídeo para conocer una parte del equipo de AmIAire y ampliar más detalles sobre el proyecto.

Cronograma orientativo

Cronograma orientativo

Proyecto AmIAire

Septiembre 2026

Pre-inscripción

Rellena el formulario.

Centros seleccionados

Comunicación del proceso de selección y compromiso por parte de los centros.

Octubre
Octubre

Primer Workshop

Taller online para explicar los objetivos de trabajo, el proyecto, los compromisos y el enfoque pedagógico. La sesión se grabará.

Desde mediados de noviembre de 2026 a mayo de 2027 los centros educativos pueden comenzar con sus mediciones

Materiales didácticos

Preparación de nuevos materiales para facilitar al profesorado el trabajo posterior a las mediciones.

Noviembre
Diciembre

Segundo Workshop

Taller online para presentar los materiales y comenzar con las campañas.

Adecuación de materiales

Los materiales en castellano se adecuarán a lectura fácil y algunos serán traducidos a lenguas co-oficiales.

Noviembre 2026 / Enero 2027
Enero/Febrero

Recorrido en bicicleta por centros

A cargo de los investigadores de Scicling.

Campañas de mediciones

Recolección de la información de monitorización del aire.

Enero-Mayo
Mayo - Junio 2027

Resultados y evento final

Evaluación de resultados y aprendizajes mediante técnicas cuantitativas/cualitativas, visitas a centros y evento final.

Preguntas más comunes

Selección y participación

¿Quién puede participar?

Pueden participar estudiantes de 8 a 17 años con el objetivo de controlar en primera persona la calidad del aire en zonas urbanas y rurales.

Los más jóvenes (primaria) emplearán un método científico de laboratorio para observar, con la vista o con lupas o microscopios, “lo sucio” que presenta el sensor de papel tras siete días de exposición.

El alumnado de secundaria empleará sus cámaras digitales (sirve la del teléfono móvil) y un software desarrollado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de DEUSTO para reconocer automáticamente los niveles de contaminación y las fuentes que los originan a partir de imágenes captadas con sensores de papel tras siete días de exposición. Dichas imágenes serán geolocalizadas para crear un mapa virtual que irá pobrándose gradualmente con nuevas observaciones, complementando una base de datos de conocimiento compartido.

¿Cuántos alumnos pueden participar en el proyecto? ¿Hay un número máximo recomendado?

Tantos como el profesorado del centro quiera involucrar. No hay un número mínimo ni máximo de participantes. Las actividades didácticas y de ciencia ciudadana son ajenas al número de participantes.

¿Estamos seleccionados si hemos sido invitados al taller?

Sí, todos los centros que rellenaron el formulario pueden participar en AmIAire2. Las invitaciones se enviarán en las primeras dos semanas de octubre. El primer taller, será a finales del mes de octubre.

¿La visita en bicicleta llegará a mi centro?

Desafortunadamente, no lo podemos asegurar. Una vez recogidas las inscripciones, Alex (iniciativa Scicling) definirá una ruta en función de la distribución geográfica. Una vez definida, se pondrá en contacto con los centros seleccionados para las rutas, a fin de gestionar las visitas por centro.

¿Pueden participar personas externas al centro educativo?

La participación no se limita al aula. La calidad del aire es un problema que afecta a toda la comunidad, y el proyecto también implica al profesorado y a las familias, que pueden extender las mediciones al hogar y al barrio. Los resultados se comparten con los agentes locales para apoyar la toma de decisiones informadas. Por eso, en esta nueva edición, AmIAire no es solo una actividad educativa, sino que también cuenta con una metodología científica que cualquier persona o grupo de interés puede aplicar. Es un proyecto de investigación-acción que produce conocimiento útil para la sociedad y, al mismo tiempo, desarrolla en las personas que participan el pensamiento crítico, la toma de decisiones basada en la evidencia y la conciencia de su capacidad para transformar su entorno.

Aspectos técnicos del proyecto

¿Qué mide exactamente el sensor real?

Cantidad de material particulado en un área determinada (6cm * 6cm). Según la extensión del área “manchada” por material particulado, se puede estimar la calidad del aire en términos de PM10 y PM2.5.

¿Cómo se usa el sensor?

El sensor es un papel de cartulina blanco con una capa de vaselina en la que se adherirán las partículas en suspensión.

Tras dejar las cartulinas en zonas específicas al aire libre durante una semana (por ejemplo, en el tronco de un árbol o en una farola), el alumnado será capaz de ver las diferencias entre lugares contaminados y no contaminados mediante dos estrategias, dependiendo de si la aplicación del método se realiza  en primaria o en secundaria.

¿Se pueden utilizar los datos recogidos en otros proyectos, mencionando AmIAire?

Sí, aunque es cierto que los datos de fuentes diferentes puede ser que no midan las mismas dimensiones o unidades.

¿Qué condiciones se requieren para instalar el sensor de papel?

Una fachada, un tejado, una farola o similares dentro del centro educativo. A ser posible, que no esté al alcance del alumnado ni de personas de a pie, para que no pueda ser manipulado.

¿Cuántos sensores debemos colocar y en qué lugar del centro?

En el primer taller se presentarán los materiales didácticos. Uno de los que ofreceremos consistirá en explicar cómo ejecutar campañas ciudadanas sobre la calidad del aire. Ahí se propondrán diferentes tipos de estudios y, de ellos, se dará, por campaña, una aproximación al número de sensores recomendables a colocar.

Además, a lo largo de este curso, proporcionaremos a los profesores materiales para las acciones posteriores a la medición.

¿Se pueden utilizar los datos recogidos en otros proyectos o con otros sensores?

Sí, aunque es cierto que los datos de fuentes diferentes pueden no medir las mismas dimensiones ni las mismas unidades.

¿Es posible sacar conclusiones sobre el nivel de partículas en el propio centro a partir de los medidores de papel?

Sí, hay una correlación entre la superficie “manchada” por material particulado y los datos de las estaciones de referencia de calidad del aire. En esta edición de AmIAire2, el software de análisis identifica automáticamente la posible fuente de contaminación, además de las partículas en suspensión PM10 y PM2.5.

Además, a lo largo de este curso, proporcionaremos a los profesores materiales para las acciones posteriores a la medición. Es decir, materiales para saber qué hacer con las conclusiones obtenidas o cómo generar impacto en el entorno del centro educativo.

Curiosidades

¿Por qué es un proyecto de ciencia ciudadana si lo va a hacer el alumnado?

En la ciencia ciudadana, personas que no son científicas profesionales participan activamente en un proceso de investigación real. El alumnado encaja plenamente en esta definición: no son meros usuarios de un recurso didáctico, sino ciudadanos y ciudadanas que generan datos sobre la calidad del aire de su entorno mediante sensores de bajo coste. Esos datos se incorporan a una investigación con preguntas científicas abiertas, y no a un ejercicio cuya respuesta ya se conoce. AmIAire les implica en todas las fases del ciclo científico: formulan preguntas, diseñan y realizan las mediciones, analizan e interpretan los resultados y los comunican. Lo hacen en colaboración con el equipo investigador, lo que sitúa el proyecto en un modelo colaborativo o co-creado, y no solo contributivo.